En toda economía, el trabajo depende del consumo. Cuando disminuye, se reduce la demanda, no se genera empleo, el presupuesto no alcanza para pagar deudas e invertir, ahorrar, así mismo, la producción, se detiene y contrae.
Muy distinto, cuando el trabajo, el empleo aumenta y su valor, por lo que produce, lo que incrementa ingresos, capacidad de consumo, ahorro, deuda e inversión. La economía crece y se expande.
El trabajo se entiende como factor de productividad, dejar de trabajar, es dejar de producir y producir es sinónimo de trabajar y crecer económicamente, aunque, el ingreso como la acumulación de riqueza está supeditada a otras variables como la balanza cambiaría de la moneda, se aprecia o se deprecia, lo que causa que el trabajo se valore o se desvalore según lo que produce y negocia en mercados internacionales, las exportaciones como importaciones, además, por aranceles, pero, principalmente por el cobro de impuestos, los cuales, restan ganancias del trabajo y pagan las inversiones públicas, la supervivencia del Estado y por quienes gobiernan.
Las tecnologías disruptivas que sustituyen el trabajo manual y semi automático, continúan su funcionamiento como si fuera el mismo hombre, y producen lo suficiente, lo que se demandará en los mercados, que también son susceptibles de pagar impuestos.
Los impuestos, son recaudados por los Estados, que los administran, los que gobiernan, para pagar nóminas, el funcionamiento de las instalaciones de las entidades y que además, invierten en obras para beneficio social, infraestructura. Por otra parte, servicios públicos domiciliarios como agua, luz, electricidad son pagados, según, la cantidad de veces que son utilizados por los usuarios.
Los subsidios a educación, salud, transporte, y a la producción de cualquier otro sector de la economía, estabiliza, reduce o anula, el precio en el ‘mercado’, los hacen accesibles según los que están dispuestos a pagarlos por obteneros o los hacen gratuitos, pero, se pagan por impuestos de quienes pueden u obligan a que den más, de otra manera, los subsidios son financiados por ingresos no corrientes que reciben los Estados y los gobiernos, como sería por las ventas de minerales, bienes primarios, como el petróleo, cuando el Estado, es el ‘dueño’ del subsuelo, su valor, es alto o bajo, según como los negocian, gobiernos, en los mercados internacionales con el precio en que se cotizan. De esta manera, reciben adicional, regalías que se distribuyen en inversiones públicas específicas o focalizadas como serían para obras públicas, las que faltan o cubrir costos igualmente de servicios públicos.
Cuando se piensa que el Estado, genera empleo y dinamiza la economía, es porque la concentración de riqueza es mayor, por el recaudo y resta a lo generado por sectores como la industria, comercio, agricultura y otros. Es decir, que la creación de trabajo depende de lo que invierte el Estado, los gobernantes, por los tributos, que pagan sus nóminas e inversiones públicas, además, cuando subsidia la producción. Contrario, que el sector privado fuera impulsor de la productividad y el consumo, y los valores agregados, el porcentaje correspondiente de estos, sería lo que cobraran de tributos, costos e ingresos marginales que no le restan rentabilidad y poder adquisitivo real al trabajo.
Los impuestos son clasificados, según, como otros afirman, los que son cobrados al consumo, lo que se adquiere, a las ventas, lo que se demanda, cada vez que son comprados productos en los mercados, la cifra correspondiente, porcentajes con relación a su precio, que los agravan. También, impuestos a los ingresos como jornales, a destajo, a granel, según la capacidad productiva de los individuos, impuesto a la renta, lo que devengan. Por último, el impuesto a la acumulación de riqueza, lo que se posee, patrimonio. Por lo anterior, se deduciría que, todo impuesto afecta directamente el trabajo y la capacidad productiva que genera, acumular, consumir, para pagar deudas, ahorrar e invertir.
Llamar a las reformas tributarias, “ley de financiamiento o ley de crecimiento económico”, son eufemismos en los discursos, figuras retóricas para confundir y que el gobierno, como sus áulicos, negociantes con lo público que les conviene la obtención de recursos públicos, concentren entre ellos más riqueza que es administrada por gobernantes ineficientes, que gastan, son corruptos, así como sus convenientes descritos.
Es decir que, cuando la contribución de impuestos no tiene como finalidad aumentar el consumo, por lo tanto, la producción, a su vez, el valor de los trabajos y el empleo, entonces, son sustraídas las ganancias obtenidas como resultado del esfuerzo y dedicación, en lo que se trabaja. Lo anterior, se interpretaría como argumento anti tributos y anti élite plutócrata con lo público, pero es la reflexión y con juicio de valor.
La última reforma tributaria que acaba de aprobar el congreso de Colombia, tiene como propósito, según lo entendido, reducir el cobro a empresas y sí cobrar a las personas que concentran grandes ‘capitales’, mantener el Impuesto al Valor Agregado(IVA), a varios productos, entre otras novedades, tres días sin cobrarlo, y devolverlo a la población que definen como pobre.
Las empresas por constitución legal, tienen más dificultades para evadir, en cambio, lo que obtienen sus propietarios, se podría pensar que evadir dicho impuesto a la riqueza, como reciben sus ingresos, incluso que miembros de la familia, se convierten en accionistas o beneficiarios, de otra manera, lo que acumulan, por esta razón, seguirían con ser parte del mismo patrimonio, pero dividido, además, con sacar del país, declarar donde cobran menos tributos, tener distinta nacionalidad, por los rendimientos, incentivan a no declarar renta, lo que ganan como individuos y no sus empresas.
El IVA, es el tributo, según como se debería entender, por el precio que adquieren de más en los mercados los productos, y que los consumidores están dispuestos a pagar también de más. Es decir, que al imponerse dicho cobro, no tienen porqué subir los costos de producción, tampoco tienen que afectar el poder adquisitivo y los ingresos como resultado del trabajo. Entonces, lo que se entiende por “valores agregados”, es qué tanto los consumidores como los productores, están dispuestos a renunciar a las aventajas como negociantes, ganar, a cobrar de más por ventas y por comprar. Muy diferente, al ser cobrado y que aumentan los costos reales de producción como disminuye la capacidad de pago y el poder adquisitivo para que el gobierno y el Estado concentre más riqueza, además, la desigualdad.
La devolución del IVA a la población que definen como “pobre”, es devolver lo que suponen
que consumen, no es distribuir en obras públicas o para subsanar la carencia de servicios
públicos por el monto que pagan del impuesto condicionado. Tampoco, es distribuir, que consiste en repartir por igual a quienes se beneficiarían. Mientras que, no es redistribuir como sería por medio de subsidios, lo que otros pagan más, y que se invierte en lo que les falta, les quitan para darles más, lo que no pueden pagar. Por eso, es devolver, lo que aún no han calculado según líneas de pobreza, capacidad de pago y a partir de identificar dónde viven, vecindario, barrio, ciudad, área metropolitana. Y todo, lo que debe tener el comercio, los sistemas financieros, cuentas, donde les devolverán lo que consumen, las personas que se reconocen como “pobres” sean identificadas y les garanticen devolución del tributo. Pero lo inexplicable es porqué cobran el IVA para después devolverlo, sería mejor no cobrarlo a la población "pobre" en el comercio formal y evitar el costo del trámite para la devolución.
Mientras que, los días que no cobrarán el IVA a algunos productos, muchos suponen que los consumidores, los esperarán para adquirir y en grandes volúmenes, sin que durante el año compren. Lo que se espera, es que tanto el comercio, los centros comerciales, locales, cuenten con la organización, gestión de riesgo, logística para que la gran cantidad de compradores sean satisfechos, mientras, la máxima capacidad instalada será puesta a prueba. De la misma manera, que muchos productos podrían ser facturados durante estos tres días para ser distribuidos después.
El problema de los gobernantes, que cobran tributos con discurso eufemístico, es que persuaden, sin calcular los efectos que devienen, las consecuencias, en este caso, convencer sobre reformas tributarias, aumentos de salarios mínimos, “primas extras”, ingresos de más, gasto público, sin conocer y entender la producción del país, que debe ser proporcional, por obvias razones a lo que se produce y el valor del trabajo que adquiere según el crecimiento real de la economía. Sin que reste al trabajo.
Por lo anterior, la opinión merecida, por lo mal hecha de esta reforma, que parece para mantener la ineficiencia del gobierno. Mientras sobresalen por la demagogia, mantenerse en el poder, y por eso legislan sobre las cuestiones tributarias como lo hacen.
El talante de este ‘tipo’ de políticos y gobernantes, que poco o nada conocen el funcionamiento de empresas privadas, cuando ya no existen como antes las empresas públicas y burocratizadas, no los hace entender por qué el trabajo es lo fundamental de la economía, mientras que las bonanzas del narcotráfico y el petróleo, es lo que ha financiado sus deseos de poder, campañas políticas y el gasto público desmesurado, con la finalidad de obtener votos para las próximas elecciones, con dádivas de todo tipo, sin comprender la complejidad de la producción nacional y desmeritando los sectores que producen riqueza.
Si la nación, mantiene altos niveles de desigualdad, es porque la configuración del Estado, lo tributario y el presupuesto general, no está destinado tanto para distribuir y redistribuir lo que se requiere de la concentración de riqueza. Y peor aún, la mentalidad de hacer negocios con lo público que se traduce en corrupción.
Adenda
La vicepresidenta MLR, por sus declaraciones en Twitter, le está quedando grande el cargo tanto como al subpresidente y practicante Iván Duque que está exhortando, en lugar de estar gobernando y exigiendo resultados, ante la desgracia de los asesinatos de inocentes y líderes sociales. Olvídese, que ni como candidata, en las próximas elecciones dará la talla, tanto como el Ministro de Defensa que ni idea tienen de tener el mando y gobernar según el estilo Uribista, que ya perdieron hasta el año.