Según el diario El Deportivo “Todo un ganador”
“¡Seguimos batiendo récords! De acuerdo con cifras reveladas por Galería Inmobiliaria, en los primeros 9 meses de 2021 se compraron 170.797 viviendas VIS y No VIS, siendo el mejor resultado a nivel histórico para este periodo. Así estamos construyendo #UnPaísDePropietarios.”
Jonathan Malagón González
La crítica en cuanto a funciones urbanas y arquitectónicas a los proyectos de vivienda, se limita a observar como un lote, en donde el espacio urbano estaba diseñado para vivienda de dos pisos, la ‘manzana’ se adapta para que ahí se construya y se densifique en vertical, sin que la calle, andenes, el subsuelo cambie, más aún todo lo necesario en el vecindario y barrio para que el cambio en el uso del suelo, las alturas esté pensado para más habitantes. Lo mismo con urbanizaciones desprendidas del tejido urbano, viviendas prioritarias que después de construidas instalan el alcantarillado. Los lugares en donde la informalidad e invasiones, en el momento de ser legalizadas perpetúan formas urbanas sin estándares o normas urbanas que se ensanchan con núcleos urbanos. Sin la lógica de las metrópolis, la organización espacial policéntrica y la circulación a partir de transporte masivo como el metro. Es por lo anterior, que distritos como municipios en Colombia no se construyeron con subsuelo o la ‘ciudad análoga’ con la dotación y servicios subterráneos adecuados para la gestión del agua y la movilidad masiva. El único metro que existe en Colombia y el que se construye en Bogotá, son adaptaciones a las ciudades, en donde se estructura a lo construido y lo que está por construirse, pero, en donde la planeación urbana no se ha contemplado como algo integral. Todo es aparte.
Juzgar los proyectos de vivienda: Vivienda de interés prioritaria, vivienda de interés social y la vivienda de interés no social, entre otros programas financiados con subsidios, a partir de cupos, por el estilo, aspectos arquitectónicos o la calidad de las viviendas, son observaciones y análisis distintos de las funciones urbanas y arquitectónicas. Además, la falta de datos estadísticos y financieros, al no causar perspicacia en la opinión pública, los muestra más como involucrados con la versión absoluta de las ventas y no más, sin críticas todos informan lo mismo, tal cual, como lo dice el gobierno y el ministerio, sin duda, sin pensar, sin contrastar fuentes, sin periodismo.
Toda venta significa que la ganancia también se expresa en pesos o en la nominación de la moneda. Pero únicamente dice que vende, el volumen, pero sin ganancias monetarias. No parece tener respaldo la afirmación, el que más vende según las cifras, no cuenta con facturación o registros contables, ejemplo, se han utilizado tantos ladrillos, toneladas de cemento o acero, entre otros materiales.
El director de la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales) que pertenece al mismo gobierno del ministro de vivienda está involucrado en ‘Pandora Papers’.
Los subsidios no son regresivos, que cada año o cuota se paga menos, con disminuir el valor de la vivienda y los costos; aumentarían y prolongarían el pago de la deuda ¿Más aún con el incremento de los subsidios con el alza del salario mínimo? No es un país de propietarios, es un país de endeudados. Al restar los subsidios, que le suman al valor, y hasta a los costos de la vivienda, la construcción. Sin subsidios la vivienda sería menor el pago de la deuda ¿Los subsidios aumentan el valor? De lo que gasta el gobierno en proyectos de vivienda ¿Cuánto es el costo estimado y el costo real?
La asignación de los subsidios, no es con registros que han identificado a todos, quienes de acuerdo con el ingreso requieren de la ayuda por medido de encuestas de necesidades básicas insatisfechas, calidad de vida, índices de prosperidad urbana. Son cupos de financiación que denominan subsidios que no alcanzan para atender aproximadamente a más de 3 millones de hogares que están en déficit de vivienda o habitacional. La política de vivienda no está formulada para cubrir a todos quienes presentan condiciones de precariedad, hacinamiento, lo mismo con las personas que reciben ayudas o transferencias monetarias no condicionadas, devolución de IVA. El ministerio de vivienda, no ha calculado o presupuestado solucionar el déficit de vivienda o habitacional en su totalidad. Y la formación de familias u hogares es más acelerada que los 200 mil subsidios que dispone. La política de vivienda entendida como solo ventas, no hay avances a partir de demostración empírica y estadística, de cómo ha mejorado la calidad de vida, después de cada censo o periodo presidencial. Lo anterior, entre las fallas, por suponer que son ventas y no más a lo que se debe dedicar el ministerio. No son públicos los datos de los tiempos desde la iniciación con o sin licencia, hasta la entrega o terminación de los proyectos. Inicia vivienda sin licencias de construcción. No hay comparación entre las viviendas vendidas con y sin subsidios. En metros cuadrados ¿Cuánto se ha vendido y cuánto equivale el costo de construcción? No hay información pública en cuanto a planos urbanos, arquitectónicos, archivos, que expliquen los proyectos, más allá de las ventas, certificación de materiales, requisitos y principios de precaución en construcciones para la gestión de riesgo y en los lugares a edificar o construir. Los programas de vivienda no asignan subsidios o la ejecución de proyectos con conocimiento de cuántos hogares de los diferentes segmentos económicos anualmente aumentan o forman y evitar así invasiones e urbanizaciones informales, además, el incumplimiento de normas urbanas, alturas, espacio público. Legaliza barrios sin estar ensanchados, ofrece mejoramiento de hogares sin conocer la capacidad de pago, reparte subsidios a modos de cupos que no cubre a todos los necesitados. Construye en lotes proyectos de vivienda sin gestionar la ciudad. El ministerio no utiliza cartografía para la ubicación de los proyectos de vivienda, georreferenciación, imágenes satelitales con radiometría o fotometría, evitando así inundaciones, deslaves, socavones, a cambio de reubicar asentamientos en lugares de alto riesgo. El ministerio, no garantiza derechos laborales de los empleados de la construcción, no cuenta con información de los que están afiliados a seguridad social, prestaciones sociales, riesgos laborales, salud… No tiene conocimiento, hasta el momento, de cuántos se afilian cada mes y cuántos cada año. Hace conjeturas en las que afirma que disminuye el desempleo a partir de encuestas aleatorias y representativas que no especifican como es la ocupación en comparación con otros sectores económicos. Colombia no calcula el empleo a partir de cuántas vacantes hay disponibles. Cuántos contratan (nóminas agrícolas, industriales, construcción, comercio, financiero, cultural...) las empresas cada mes... No hay índices que midan el peso de compras, el total de lo que se factura cada mes en el país de acuerdo con los bienes y servicios que se demandan en el comercio formal y legal.
La capacidad de pago son los ingresos y la distribución en gastos o costos que asumen las personas, gastos del hogar, servicios públicos, con lo que se debe pagar el acceso a la vivienda o el arrendamiento, gastos de inversión, deudas, ahorro, costos laborales cuando trabaja como independiente. La capacidad de pago muestra el perfil financiero, también qué tanto el hogar o familia puede tributar o merece según la política social recibir un subsidio u oportunidad que garantice igualdad o equidad. Información que se obtiene con encuestas de calidad de vida, y registros administrativos, pago de servicios públicos e impuestos. Teniendo en cuenta lo anterior. Los subsidios como Ingreso solidario, Sisbén (Colombia Mayor, Jóvenes y Familias en Acción), devolución del IVA, se orientan al consumo sin ser demanda agregada porque no producen y ofrecen. No estimulan la producción (oferta agregada). La política social para atender a quienes definen como pobres, la creación de capital social y talento humano consistiría más en subsidiar el empleo y descuentos tributarios que generen ocupación (demanda agregada). La disminución y acceso a bienes y servicios, que no sean caros para la población ‘pobre’, sería con un equilibro entre oferta y demanda que estabiliza el precio y mejora el poder adquisitivo, así, superando líneas de pobreza. Pero ¿Cuál sería el costo tributario de los subsidios que respalden ganancias y rentabilidad de actividades con alta ocupación y rentabilidad? Sin expresarse en gasto público. Que resuelven el problema del desempleo, la ilegalidad e informalidad en el largo plazo. En tiempos de inflación lo más oportuno sería la oferta agregada de los bienes y servicios que más se encarecen. Será necesario regular y controlar precios, sin tener en cuenta que esto en consecuencia genera mercados paralelos, pasaría lo mismo que en Venezuela o en Chile con Salvador Allende, por la variación del dólar y la revaluación de la moneda, ¿Qué beneficios tienen los tratados de libre comercio en el equilibrio de precios y acceso a bienes y servicios que eviten la regulación?
En perspectiva de coleccionista pictográfico y estrafalario. Más allá de la pobreza multidimensional y la experticia en esta disciplina teológica de la caridad cristiana. La superación del atraso y pobreza rural, será más una cuestión de tecnología (educación), procesos (técnica), uso (trabajo y rentabilidad), tenencia tierra (legalidad, derecho, códigos agrarios, juzgados y jurisprudencia agrícola). Indicadores que con variables espaciales, medidas con un censo o encuesta, explicarían la apropiación y conocimiento, según las diferencias regionales (variable espaciales) en producción agrícola, andina, litoral pacífico, caribe…
“Es que el país está a tiempo de un censo agropecuario, se imagina el negocio, el contrato”. “Entonces, su socio Elkin con el paradigma de la ciudad de los 15 minutos (Ciudad domicilios Dominos Pizza) y los vínculos Urbanos Rurales, le ayuda en el sistema de Naciones Unidas y con la banca multilateral”. “Usted dice que las ideas son suyas como el cuento de Jonathan y la tesis de doctorado” “Con aplicar la encuesta o mejor aún, el negocio del censo, así los pobres dejan de ser pobres”.
“Es que el país está a tiempo de un censo agropecuario, se imagina el negocio, el contrato”. “Entonces, su socio Elkin con el paradigma de la ciudad de los 15 minutos (Ciudad domicilios Dominos Pizza) y los vínculos Urbanos Rurales, le ayuda en el sistema de Naciones Unidas y con la banca multilateral”. “Usted dice que las ideas son suyas como el cuento de Jonathan y la tesis de doctorado” “Con aplicar la encuesta o mejor aún, el negocio del censo, así los pobres dejan de ser pobres”.
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