El parangón entre política y deportes explica la competencia entre oponentes en donde las reglas y normas hacen posible el triunfo. Sin principios, entrenadores, estrategias, ni árbitros, espectadores. Lo anterior no sería posible, por lo tanto, dependen los deportistas de equipos, conocimientos para que el desempeño y los resultados sean los esperados, así como en el deporte ganar o perder hace mejores a las personas, en la política es lo mismo. Entonces, los enemigos, la violencia, la ilegalidad y la adversidad no están en la competencia, ni son competidores.
Explicar que en la carrera de la
vida, como sociedad y vida pública, en cuestiones de educación y trabajo. “Hay
personas que comienzan en el principio de la pista de 100 metros, otros les
toca empezar desde antes de los 100 metros, algunos inician con 20 o 50 metros
de ventaja y otros ni siquiera comienzan o están en la carrera”. La reflexión del
enunciado, en la comunicación política requiere de la comprensión estadística,
es decir, cuántos hacen parte de la carrera, los que tienen ventajas y los que
no tienen la oportunidad. Es así, con lo cuantitativo, conocer el porcentaje de
la población en cada posición, el problema de oportunidad, y solucionarlo en la función pública, derecho
público y recursos necesarios para crear condiciones de equidad e igualdad, o,
a cambio, con la responsabilidad social empresarial. Por esto, hay electores
más atentos de los datos y las cifras, la complejidad del problema, así descubren quién tiene la solución a la explicación de lo
anterior, con el ejemplo enunciado de la carrera de atletismo.
Las reglas de las competencias,
las normas y los árbitros permiten la participación y observación del proceso,
además sancionar a quiénes no cumplen con lo establecido. El problema es cuando
quienes tienen las funciones de jueces y son autoridades crean conflictos y
confusión hasta sospecha de trampa.
En el contexto actual de competencia electoral en Colombia, la Registraduría Nacional del
Estado Civil, es la entidad que gestiona los registros que reconocen la
ciudadanía y el derecho a votar con la expedición de cédulas y organización el
día de las votaciones. El registrador quién la dirige, se ha pronunciado y
afirma, que son más los colombianos y que las cifras no coinciden con las que
tiene el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Y ha hecho
la advertencia “El que no sienta garantías, no debería presentarse”, -qué
paradoja con sus responsabilidades –. Lo que quiere decir en términos
deportivos, el parangón con la competencia electoral, que el número de
espectadores no parece ser el correcto y que la participación con apoyar al
favorito aún no sabemos cuántos son o serán.
-El ejercicio que como electores
y ciudadanos con derechos debemos hacer- consiste en comparar censos
electorales e identificar cómo ha crecido y dónde más la población según el
código civil y con el derecho a votar. Puestos de votación, mesas y padrón electoral donde están la cédulas de cada uno de los puestos de votación. Código
electoral y Penal. Casos de trashumancia o adulteración. Número de hogares,
promedio de miembros por hogar, con servicios públicos domiciliarios y
comparación con el censo nacional de vivienda 2018 – 2019. Entre otros datos.
Las dudas de las encuestas, los
sondeos de opinión e intención de voto, son porque, máximo, no son más de 4000
los que responden o hacen parte de este tipo de muestras, y no reflejan o son
representativas con el censo electoral, 35 millones aproximado (mayores de edad),
a pesar que quienes las hacen afirman que sí. Menos aún son mecanismos democráticos
para elegir candidatos en procesos de participación interna en los partidos y
para saber con quién aliarse o no. Son preguntas y más de percepción,
más no eligen o revelan la verdadera intención de voto que es susceptible de
cambio el día de las elecciones.
La competencia por licitar
políticas públicas es aparte, las uniones temporales sin competidores, y la tercerización
de funciones. Comités sin sustento legal y técnico. Lo cual expresar esto no es
motivo de preocupación. Más bien que mejoren porque a los enemigos no se les
dicen los errores.
El DANE con el actual director,
la desconfianza e imprecisión en cifras como el déficit habitacional o de
vivienda, es por los omitidos y porque en la publicación de la información no
advierten que más de 4 millones no fueron censados. Tampoco, la política de
vivienda se presupuesta a partir de datos censales. No se necesitan 200 mil
subsidios, es el número de hogares que se forman anualmente, más todos los que
necesitan resolver el déficit, la intervención del territorio y gestión de ciudad. Tampoco, es claro que esté
resolviendo el acceso de la vivienda cuando suman, más no restan el valor, los
subsidios que no son regresivos.
En cuanto al DANE, las
variaciones de gastos y canastas del Índice de Precios al Consumidor, hay que
esperar cada tres meses que el Banco de la República, en regiones como la
Orinoquía, Amazonía, entre otras partes del país, publiquen el boletín
regional. El boletín “rueda de prensa” e “informe técnico”, no aparece
información por distritos, departamentos o municipios. Lo mismo con la encuesta
de Micronegocios que la entidad de estadística publica trimestral. Comparar los
resultados de dicha encuesta, año 2019 y 2020, no es suficiente y es
información que puede ser actualizada cada mes y con la comparación respectiva.
A parte de la competencia
electoral y por las políticas públicas. La lucha por el poder, la política, que
a veces significa, la lucha por los recursos públicos y la repartición
clientelista de estos.
En cuanto a la Ley 641 de 2021, la cual, tiene como finalidad que el gobierno
no asuma costos en transferencias monetarias no condicionadas a poblaciones
vulnerables. Pienso que es lo correcto exonerar éste compromiso, costo que
sumaría a las transferencias no condicionadas, sería lo apropiado y comprobar
qué tanto supera la pobreza o han salido de esta condición personas en el corto
tiempo o las hace dependientes de subsidios e impiden el desarrollo. La pandemia reinventó
muchas empresas y – a todos nos tocó reinventarnos – “Como mi amigo Angora
Asociados”. El costo que asume el gobierno, es como cobrarle a personas
necesitadas y vulnerables por esta ayuda, resta, peor aún si el sentido
lucrativo de quienes tienen las bases de datos y las elaboran, el negocio está
en quitarles porcentajes de lo que reciben los “pobres”, y lo hacen de buena fe
porque creen que está bien. Los bancos así tengan que pagar más o las
organizaciones que tienen la función, son costos que se deben asumir por
responsabilidad social y como compromiso de ayudar. Observar el progreso y que
las personas que ellos denominan pobres superen esta situación. Si es que esos
subsidios y transferencias funcionan o ayudan, porque parece que no.
Según las condiciones de pobreza
que viven muchas personas a consecuencia de la pandemia. Fue el pretexto para
que expertos en ‘gasto’ público insistieran en reformas tributarias a comienzos
y mediados del 2021. Cobrar impuestos durante la emergencia, cuando los ingresos
de la población disminuyeron. Expertos que no saben cobrar impuestos y no observan
los ciclos económicos. Son los que dicen; “ningún momento es apropiado para
cobrar impuestos”. Más aún, la finalidad indirecta de pagar bonos de deuda, los
rendimientos. Así la ciudadanía proteste, represión Estatal, cause violencia, inflación
y no solucionen la problemática de la pobreza. Las ayudas de las transferencias
no condicionadas, no alcanzan para todos y tampoco todos están registrados en
bases de datos para comprender las necesidades que presentan, - el trabajo que está pendiente Angora y asociados- .
A cómo gasto Colombia, el libro
reseña, le pregunto - amigo ministro y
digno ejemplo de funcionario público, crítico y degustador de café de las
grecas de entidades públicas, Hacienda, DNP, Banco de la República y Casa de Nariño
-. ‘Amigo ministro’, voto por usted si conforma la coalición de ‘uniandinos’ y economistas
ad hoc facultad de artes, diseño, historia, teología, ciencia política, taller
de teatro de la Cheveriana. Y además, como propuesta política y económica voto
por usted, si, apreciamos la moneda para qué así se valorice más que el dólar,
como objetivo del Banco de la República, bajamos la inflación al 3% y
mantenemos las tasas de interés al 2%, bajamos el IVA al 12% o hasta más, y
pueda comprar las tornamesas que quiero, endeudarme, mixer, vinilos,
skateboard, rollerblade skate... Usted
me responderá que el país monoexportador de Café o Petróleo… La economía extractiva
y las rentas que genera; “cómo se le ocurre”. Y que le dirá mejor a Petro que
nacionalice bodegas en San Andresito, funde allá la gran industria nacional de
productos millennials, hasta de video juegos.
Para concluir, A Cómo Gasto
Colombia, la reseña. La paradoja de tener derechos políticos, participar y ser
elegido, con tener que tributar y observar el gasto público. Prefiero tributar
porque sé que si ganan candidatos honestos y sus funcionarios públicos con
experiencia, con la unión temporal Angora Asociados. Harán ellos las reformas necesarias para que deje de definirse la
política como la lucha por los recursos públicos. Además, las
inversiones que se requieren y necesita el país en búsqueda del progreso y el
desarrollo. Lo cual, en el futuro próximo, cada vez más, las elecciones serán más competitivas
con honestidad, ética y transparencia.
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