jueves, 9 de marzo de 2017

Introducción a la Reforma Política y Electoral

En el pasado plebiscito, que no aprobó los acuerdos con las FARC, según los resultados el 64% del censo electoral se abstuvo, los que participaron, el NO ganó por 50,2% y los que votaron SÍ fue el 49,0%. Muchas de las empresas que hacen encuestas predijeron que el SÍ ganaría, posiblemente por no ser una muestra representativa que tienen en cuenta las áreas rurales, las ciudades intermedias y únicamente las capitales de departamento en algunos casos, los resultados no reflejaron lo que votó la mayoría que participó. La legitimidad de las encuestas, ‘sondeocracia’. La legitimidad legal que teoriza Max Weber, en el caso de la ‘sondeocracia’, pensaría que se entiende más desde lo tradicional y en algunas preguntas desde lo carismático, hasta que no se regulen cómo deben ser las muestras, algo así como una superintendencia que regule la actividad comercial y establezca como deberían ser las muestras representativas, cuántas encuestas deben ser para que sean un reflejo de un ‘universo’, de una población, si es así con la confiabilidad de las encuestas se podría hablar que hacen parte de la legitimidad racional y legal que menciona Max Weber. Lo mismo sería para conocer la percepción, la aprobación y la opinión de los encuestados entre otras encuestas de mercado.

Sorprende que una reforma política y electoral que se propuso no tiene en cuenta aún, porque no se han terminado las recomendaciones que tendrá la Misión Electoral Especial, se presentara a la opinión pública y por expertos escritores, saber qué pensaban al respecto, pues todos los que leo con atención, lo que escriben entre otros días el domingo y en piyama por la mañana leyendo hasta donde me alcanza, algunos manifestaron una desaprobación, mientras que la Misión Electoral aún no se pronuncia con una conclusión definitiva, se conocerán después del 24 de marzo del 2017 qué cambios deberán hacerse. Informes periodísticos decían que la misión además de reunirse con expertos también está teniendo en cuenta lo que proponen los partidos. La misión tiene el propósito que se logre mayor autonomía y transparencia en el sistema electoral colombiano, una democracia más profunda, dicen que no es viable cómo funcionan las instituciones en el sistema político y electoral, aunque no definen un problema o los problemas específicos que puede tener el sistema, incluso el de partidos, no recuren a la ‘sondeocracia’ para saber qué piensa el ciudadano con derechos políticos, el encuestado, a partir de preguntas saber qué problemas identifica, incluyendo entrevistas a senadores entre otros como los que escriben el domingo, sería una consultoría muy oportuna y hasta necesaria para saber qué más piensan, según los problemas en Colombia del sistema electoral y político están sobre diagnosticados, pero será qué coincidirán todos con una muestra bien hecha para saber si son los mismos problemas que tiene el sistema político y electoral colombiano.

La misión y quienes la componen, la reforma que presentó el Ministro del Interior es para ellos un proyecto aparte, es oportuno para generar debate pero no es una iniciativa propia de la misión, que únicamente por la coyuntura elaborará unas recomendaciones. No tendrán carácter vinculante y será una propuesta que el congreso debata por lo tanto podría entrar en el ‘Fast Track’, si define un problema propio del conflicto armado, que tiene consecuencias en el sistema político y electoral. Muchos dicen que el Consejo Nacional Electoral se debe reformar, convertirse en un tribunal contencioso y que asuma funciones del Consejo de Estado, y que el escogimiento del magistrado que dirija la entidad de justicia electoral debe ser escogido por concurso de méritos, pero la conformación que tiene el Consejo en la organización electoral dejaría de ser representativo por los partidos con personería jurídica que lo conforman y dejaría de ser una autoridad, de mantenerse cuáles sería las funciones, podrían ser politólogos los que participen en el concurso de méritos así como los abogados. Lo preocupante es que, ni los grupos armados con discurso político no pudieron definir cuáles son los problemas de la democracia, tampoco los negociadores durante los diálogos, los expertos así como los que opinan, entre todos sabremos cuál es el problema a reformar.

El Ministerio del Interior quien lideró la propuesta de reformar, como “novedad” decía que se debían usar las redes sociales para ejercer la democracia lo cual incrementaría la participación, al parecer desconociendo lo que es Gobierno en Línea y Gobierno Abierto, que aluden al uso de las Tecnologías de la Informática y las Telecomunicaciones, la Transparencia, la Colaboración y la Participación. Las redes sociales de las entidades, se podría decir que el uso que hacen los partidos, hasta los mismos políticos son parte del Gobierno en Línea y Abierto.

En algunos países a diferencia de Colombia existe la figura del Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, las funciones son diferentes mientras que el segundo se dedica a asuntos administrativos, de decisiones, funciones y recursos, el primero a las relaciones internacionales y la fuerza pública. El primer ministro que es elegido por un sistema distinto al bicameral y de congreso, parlamentario podría funcionar también. El cargo de Vicepresidente aparte de ser un posible remplazo del presidente, apoyarlo o hacer parte de la campaña electoral, es pensar más qué funciones deberían hacer, debería tener funciones específicas y obligatorias, diferentes a las que hace el ‘presidente’. El designado presidencial, podría ser cualquier ministro o cuáles no. En la pasada reforma al sistema electoral en la que se derogó la reelección, después de las elecciones del 2018 quienes pierdan en las alcaldías, en las gobernaciones y en las elecciones presidenciales, queden de segunda, podrán ocupar una curul en la corporación respectiva, concejo, asamblea departamental, congreso.

Es necesario que se conozcan resultados de planes de desarrollo, análisis y evaluaciones para saber si es necesario ampliar el periodo de ejecución, porque lo que se escoge - más allá – de un candidato o partido es lo que será ley pública, social y económica, un Plan de Desarrollo. Es suficiente el tiempo, pero son suficiente los resultados, cuánto se cumplió. Hablar de reelección me recuerda una anécdota, después de revisada la literatura Obdulista, ideología y epistemología Uribista, sus libros, le escribí un mensaje, en una red social, al pensador del puro centro que las reelecciones de cualquier cargo público deberían ser por resultados evidentes y no por puro Golpe de Opinión, con metodologías que a partir de un consenso que decidieran cuáles servirían para evaluar y saber de resultados que aprobaran cualquier candidatura a una reelección. Lo que me hace recordar de un curso que tuve de estadística básica en el que una persona se retiró porque no era cuantitativo, es más de eso no me volvió hablar.   

Las listas cerradas, no al voto preferente, votar por un partido, podrían fortalecer la participación al interior de los partidos, se podría decir que trasladarían dinámicas propias de periodos electorales a procesos electorales en los partidos, pero eso incentivaría a qué los ciudadanos participen más en los partidos, se afilien más, promueve en verdad la democracia o aumentaría el voto en blanco. Se pensaría mejor en la formación democrática que incluirlos para ocupar altos cargos públicos, es decir participación interna en los partidos con cargos adecuados para sus responsabilidades y toma de decisión para menores de 18, 25 y 33 años.


El Estado al financiar las campañas políticas, el 100% sería igual para todos los candidatos, ninguno tiene más gastos y costos en los periodos electorales, el mismo número de volantes, afiches, camisas en fin, entonces debería contratar y pagar directamente, sin intermediación a los encargados también del transporte, del sonido, las tarimas… El Estado hace el presupuesto y paga todo, no entrega dinero, hasta el refrigerio. Las donaciones, la financiación privada sería de la democracia y el proceso electoral, es decir se hace un fondo para los que donen, y la financiación sea para todas las campañas que se postulan, todos reciben lo mismo lo único que cambiaría sería el personaje de la foto, los colores y logo del partido, es más que hasta el volante me sirva de cupón para ir a un restaurante o comprar algo - que mala idea -. Según hay quienes afirman que los candidatos y partidos que invierten más en unas elecciones y ganan, no están compitiendo en igualdad de términos, porque depende de quién pone más plata.

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