miércoles, 8 de marzo de 2017

Diletantismo y el hombre moderno

Dedicarse a un oficio, tener una profesión no impiden saber sobre otras y practicar una técnica que no es propia de una especialidad o de una formación que se tiene. No es una cuestión que se responda desde la búsqueda de reconocimiento, un deseo de prestigio o tener un rótulo. La maestría en un arte, los verdaderos maestros es cuando socialmente se les otorga un reconocimiento por un arte que han cultivado y que hace que se tenga reputación, es decir se convierte en una autoridad por los saberes, experiencias y prácticas. 

Es muy extraño que antes se despreciara por unos cuantos filósofos en la Grecia clásica y ahora, aún bajo la misma conciencia de occidente, que se empezó a formar desde aquel entonces. Es una dedicación y hasta un trabajo con remuneración, quienes son los que hacen cosas por diversión, diletantismo, como doxóforos y también los sofistas, que necesitarán y los que se dedicarán a la política, encontraran a alguien que les trabaje en el tema del marketing, y lo puede hacer hasta bien. 

El arte cuando se convierte en un medio y no en un fin, se hablaría entonces de propaganda política y publicidad comercial, pero el mensaje característico en lo público de los políticos por ser persuasivo, el elector o ciudadano con derechos políticos que sus acciones son motivadas más por las emociones y no por la razón, se dirigen a los sentimientos, a las emociones, al alma, al espíritu. 

La música así como otras artes son expresiones del espíritu de acuerdo con Hegel, muestran los imaginarios propios de una conciencia histórica, el folclor que comparte un grupo social y cultural, la identidad emocional, sentimientos que interpretan y componen, que serían universales o generales cuando todos los reconocen, una canción o varias que son parte de una memoria compartida porque hace referencia a algo que todos sentimos y vivimos. 

La virtud del artista es parte de la naturaleza y por lo tanto la demostración de la excelencia en un arte sería entonces como producto de un estado, en el que la práctica lo hace bien, los efectos que no son naturales y que alteran el cuerpo, la mente y el espíritu no pueden aceptarse como parte de la virtud cuando está alterada o bajo efectos que inhiben el alma, y el control no está bajo la razón y tampoco de la emoción que se sujetan así a un estado paranormal, por eso es evidente cuando los artistas muestran los efectos propios de algo que hacen distinta la obra y la convierte en una apología del vicio hasta en una referencia con iconografía propia. El artista virtuoso no puede ser por efectos externos y no naturales, no me refiero a las drogas que dicen son naturales, droga es droga. Es a la naturaleza del espíritu, que es virtuoso como algo propio y no que depende de un efecto o estimulante en el sistema nervioso. Si es así es como el deportista que se dopa, se clasificaría como el músico que se droga y su obra refleja ese tipo de expresión, por el verso, los significados… 

Diferentes expresiones de músicas nuevas, las fusiones serían encuentros culturales, pero algunas parecen más choques culturales, yuxtaposición de ritmos, compases y tonalidades. Pero resulta muy difícil decir que eso es folclor autóctono cuando sería más una influencia que cambió la forma como se expresa. Jon Elster quien dice que “la política es el arte de atar a otros” interpretación que es compartida por los que lo han leído, menciona en uno de sus libros que así como en la política lo que se intenta es que los ciudadanos con derechos se comprometan con las instituciones. Él también piensa que hacer política compromete con hacerlo a partir de una técnica que sería la retórica y el discurso en tiempos electorales, no tanto en la administración pública, por eso el político que se pone hacer teatro a decir un parlamento o un monologo lo muestra aparte, no como lo sería con la técnica propia de hacer política, como los ciudadanos están acostumbrados. Elster menciona que todo arte tiene una técnica y que el artista que se puede considerar como virtuoso es porque se comprometió que no utilizaría otra forma de hacer una obra y por lo tanto esa obra corresponde a un arte propiamente dicho, llámese poesía, cuento, novela… Música, teatro, pintura… Las obras por lo tanto que son de un arte es porque en éste se pueden clasificar, se habla entonces de una taxonomía del arte. 

Es muy arriesgado decir que la obra musical es una fusión y que es algo así como “Joropo Rock, Llanera Rock, Carranga Rock…” si las técnicas propias con las que se interpretan no tienen un encuentro o un punto en el cual se fijan, es decir que si el joropo se compone y se interpreta a partir de compases 3/2, 3/4, 3/6 - 6/8 en los que se toca en muchas canciones sin sincopar, resulta que, porque se canta con rock sobrepuesto cambian las estructuras e incluyen los instrumentos con los que se toca este tipo de música, se desprende del joropo y le yuxtapone lo que es rock o rap cuando no mantienen la técnica. El uso de los instrumentos no cambia el género o la clasificación musical la mantiene, pero para hacer una fusión tendrían que encontrar ambos géneros algo para que puedan coexistir sin quitarle, yuxtaponerle o relegar lo característico que lo hace propio de una cultura y que tienen una técnica con acervo propio. Alguna vez una amiga, hace tiempos, cuando era DJ me dijo que, porqué no hacía algo con la música que coleccionaba y la música llanera, algo así como “llanera house” “joropo house”, la respuesta era porque los compases de la música llanera por ser de 3 métricas no se ajustaban a los compases pares, es decir son 32 beats los que tiene la música deep house, latin house, tribal house, soulful house, dividido por 2 son 16 y 16 dividido por 2 son 8, 8 divido por 2 es 4, entonces para que sea “joropo house” no se podrían utilizar los compases, entonces las tonalidades y las melodías, componerlas o arreglarlas para que sonaran a un ritmo no característico, la misma complejidad pasaría con las coplas propias del joropo en este caso, algo que intenté hacer por puro diletantismo. 

El diletantismo pienso que debería ser una característica del hombre moderno de hoy, en cualquier arte, alguien a quien llamo maestro porque lo es, dice algo así como “la forma de enmendar los errores es cometiéndolos”, no el error por omisión, el que atenta contra la ley… El error artístico cuando se intenta disfrutar, aprender y saber utilizar un pincel, un color, dibujar mientras se escribe como bien lo sabe hacer y corregir, él sabe que es todo un ejemplo digno de imitar e interpretar.

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