lunes, 1 de junio de 2015

¿Rentabilidad Honesta?

Los actos corruptos pueden ocurrir por voluntad propia y es así como se entiende que cada quién es responsable por lo que hace. Aunque se puede tener la intención de sobornar, para que ocurra, quién está dispuesto aceptar un soborno comparte un mismo “modelo de pensamiento” es decir que pueden pensar que ese acto no significa que esté mal, es porque quiénes aceptan sobornar y ser sobornados comparten y aceptan unas mismas prácticas que dejan de ser una simple acción y se convierten en hábitos y costumbres, porque si lo hacen una vez puede ser que la segunda sea igual y no pase nada a pesar de las consecuencias que puede tener.

Es la corrupción entendida como un fenómeno que hace unas pautas de acción y establece como deben ser los comportamientos cuando un gran porcentaje cree que deben ser así por circunstancias que no pueden controlar y tampoco cambiar, pero para que cambien es probable que no dependan únicamente de que sus actos no sean más corruptos, también prácticas institucionales de Estado y que tienen que ver con las actividades políticas como el “lobby” y el auspicio por conveniencia de campañas electorales.

Los escándalos no son una prueba más de que existe el problema, lo que demuestra que pasa y sigue ocurriendo es el fenómeno que genera y eso es lo que hay que cambiar desde las acciones. Cuando se hacen mediciones que intentan demostrar que hay un fenómeno de corrupción en una sociedad, como el estudio“La Cuarta Encuesta Nacional Sobre Prácticas Contra el Soborno En Empresas Colombianas" que realizó la ONG Transparencia Internacional, Capítulo Trasparencia Por Colombia, publicado en mayo del 2015,  muestra un problema que no es nuevo y que es necesario observarlo también desde el ambiente organizacional.

El tamaño de la población objetivo de la encuesta es de 27.000 empresas existentes en el 2014, 16.259 empresas pequeñas, 7.671 empresas medianas y  3.270 empresas grandes. La muestra que es representativa y de las que fueron parte del estudio se seleccionaron de forma estratificada en proporción a los tamaños de cada una de las empresas, en total  fueron 673 empresarios los que participaron y siendo un reflejo según como respondieron a lo que puede pasar en las 27.000 empresas que tienen identificadas.  La unidad de análisis es la percepción que tiene los directivos de primer, segundo y tercer grado.

Entre las cifras que publicaron el 91% de los encuestados creen que sí hay empresarios que ofrecen sobornos dentro del giro de sus negocios. El 50% piensa que las contribuciones políticas son usadas por los empresarios para sobornar.  El 59% respondió que los tramites y procedimientos engorrosos son motivos de presión para dar u ofrecer sobornos.  Un 25% consideran que para el cumplimiento de metas de ventas internas, es motivo para dar u ofrecer soborno entre los mismos empleados incluyendo niveles directivos. Y un 58% de las empresas que participaron no cuentan con políticas, procedimientos y mecanismos para cooperar con las autoridades en caso de reportar intentos y/o hechos de soborno.  

Los actos de  soborno de una empresa se pueden considerar como mermas, es decir que causan un detrimento patrimonial porque son recursos que no se invierten para que la producción sea más efectiva o sea más rentable el producto. Aunque los tramites y procedimientos engorrosos pueden aumentar tiempo y costos, contrario son márgenes de perdidas por lo que se paga en sobornos, que si todas o muchas empresas hacen lo mismo por lo tanto compiten igual en un ambiente de corrupción, sino sería una desventaja para quién no lo hace y es eso, una parte de lo que causa un fenómeno de corrupción en prácticas empresariales. Por otra parte hace necesario conocer como es el ambiente organizacional de la empresa que puede presentar también corrupción, como lo puede ser el soborno que se paga por el cumplimiento de metas,  pero como es una encuesta que únicamente tuvo en cuenta directivos de primer, segundo y tercer nivel según lo que ellos respondieron no permite observar lo que pasa en el interior de sus empresas desde la perspectiva de todos o una muestra de sus empleados que también pueden percibir corrupción y que para saberlo se tendría que diseñar otra muestra, objetivos y metodología.

Según los resultados de la encuesta 17% de los empresarios corresponden a un sector económico extractivo, 27% a servicios, 16% al comercial, 12% al agro, 11% al industrial, 4% a de construcción, 3% no respondió. El porcentaje de empresarios que contrataron con el Estado es de 32%.

Medir la corrupción permite deducir que la confianza y la ética que tienen los directivos de las empresas hace parte de la confianza y la ética pública, por lo tanto según su percepción de corrupción en el ambiente general de todas las empresas hace parte de un fenómeno que es público y que por lo tanto está y afecta entornos políticos.

Afrontar el fenómeno de la corrupción es un compromiso que deben hacer los gremios que si todos deciden que no vuelven a ocurrir prácticas de este tipo, hay mayor probabilidad de que no se repitan, diferente si únicamente unos pocos deciden emprender cambios y todos los demás no, manteniendo un ambiente que hace más proclive los actos corruptos, sí obtienen más ganancia o utilidades cometiéndolos.

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