Los actos
corruptos pueden ocurrir por voluntad propia y es así como se entiende que cada
quién es responsable por lo que hace. Aunque se puede tener la intención de
sobornar, para que ocurra, quién está dispuesto aceptar un soborno comparte
un mismo “modelo de pensamiento” es decir que pueden pensar que ese acto no
significa que esté mal, es porque quiénes aceptan sobornar y ser sobornados
comparten y aceptan unas mismas prácticas que dejan de ser una simple acción y
se convierten en hábitos y costumbres, porque si lo hacen una vez puede ser que
la segunda sea igual y no pase nada a pesar de las consecuencias que puede
tener.
Es la corrupción
entendida como un fenómeno que hace unas pautas de acción y establece como
deben ser los comportamientos cuando un gran porcentaje cree que deben ser así
por circunstancias que no pueden controlar y tampoco cambiar, pero para que
cambien es probable que no dependan únicamente de que sus actos no sean más
corruptos, también prácticas institucionales de Estado y que tienen que ver con
las actividades políticas como el “lobby” y el auspicio por conveniencia de campañas
electorales.
Los escándalos no son una prueba más de que
existe el problema, lo que demuestra que pasa y sigue ocurriendo es el fenómeno
que genera y eso es lo que hay que cambiar desde las acciones. Cuando se hacen
mediciones que intentan demostrar que hay un fenómeno de corrupción en una
sociedad, como el estudio“La Cuarta
Encuesta Nacional Sobre Prácticas Contra el Soborno En Empresas Colombianas" que
realizó la ONG Transparencia Internacional, Capítulo Trasparencia Por Colombia,
publicado en mayo del 2015, muestra un
problema que no es nuevo y que es necesario observarlo también desde el
ambiente organizacional.
El tamaño de la
población objetivo de la encuesta es de 27.000 empresas existentes en el 2014,
16.259 empresas pequeñas, 7.671 empresas medianas y 3.270 empresas grandes. La muestra que es
representativa y de las que fueron parte del estudio se seleccionaron de forma
estratificada en proporción a los tamaños de cada una de las empresas, en total
fueron 673 empresarios los que
participaron y siendo un reflejo según como respondieron a lo que puede pasar
en las 27.000 empresas que tienen identificadas. La unidad de análisis es la percepción que
tiene los directivos de primer, segundo y tercer grado.
Entre las cifras
que publicaron el 91% de los encuestados creen que sí hay empresarios que
ofrecen sobornos dentro del giro de sus negocios. El 50% piensa que las
contribuciones políticas son usadas por los empresarios para sobornar. El 59% respondió que los tramites y
procedimientos engorrosos son motivos de presión para dar u ofrecer
sobornos. Un 25% consideran que para el
cumplimiento de metas de ventas internas, es motivo para dar u ofrecer soborno
entre los mismos empleados incluyendo niveles directivos. Y un 58% de las
empresas que participaron no cuentan con políticas, procedimientos y mecanismos
para cooperar con las autoridades en caso de reportar intentos y/o hechos de
soborno.
Los actos de soborno de una empresa se pueden considerar como
mermas, es decir que causan un detrimento patrimonial porque son recursos que
no se invierten para que la producción sea más efectiva o sea más rentable el
producto. Aunque los tramites y procedimientos engorrosos pueden aumentar
tiempo y costos, contrario son márgenes de perdidas por lo que se paga en
sobornos, que si todas o muchas empresas hacen lo mismo por lo tanto compiten
igual en un ambiente de corrupción, sino sería una desventaja para quién no lo
hace y es eso, una parte de lo que causa un fenómeno de corrupción en prácticas
empresariales. Por otra parte hace necesario conocer como es el ambiente
organizacional de la empresa que puede presentar también corrupción, como lo
puede ser el soborno que se paga por el cumplimiento de metas, pero como es una encuesta que únicamente tuvo
en cuenta directivos de primer, segundo y tercer nivel según lo que ellos
respondieron no permite observar lo que pasa en el interior de sus empresas
desde la perspectiva de todos o una muestra de sus empleados que también pueden
percibir corrupción y que para saberlo se tendría que diseñar otra muestra,
objetivos y metodología.
Según los
resultados de la encuesta 17% de los empresarios corresponden a un sector
económico extractivo, 27% a servicios, 16% al comercial, 12% al agro, 11% al
industrial, 4% a de construcción, 3% no respondió. El porcentaje de empresarios
que contrataron con el Estado es de 32%.
Medir la
corrupción permite deducir que la confianza y la ética que tienen los
directivos de las empresas hace parte de la confianza y la ética pública, por
lo tanto según su percepción de corrupción en el ambiente general de todas las
empresas hace parte de un fenómeno que es público y que por lo tanto está y
afecta entornos políticos.
Afrontar el
fenómeno de la corrupción es un compromiso que deben hacer los gremios que si
todos deciden que no vuelven a ocurrir prácticas de este tipo, hay mayor
probabilidad de que no se repitan, diferente si únicamente unos pocos deciden
emprender cambios y todos los demás no, manteniendo un ambiente que hace más
proclive los actos corruptos, sí obtienen más ganancia o utilidades
cometiéndolos.
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