Un movimiento político según dicen que surge cuando hay una causa por la cual
un grupo de personas se organizan para lograr un propósito político. Muchos de
los movimientos que han surgido como “Dignidad Agropecuaria” y ahora no, sí de
hace tiempos, como los profesores que hacen parte de FECODE (Federación
Colombiana de Educadores), el de los estudiantes universitarios y se podría
mencionar también el movimiento que quiere que los jóvenes sean parte de los “diálogos”
que se hacen con la “guerrilla más vieja del mundo” en Cuba, son movimientos
políticos que se han organizado sin tener representación política. Parece que
el motivo, lo que quieren, es porque lo que exigen no tiene representación en
el Congreso o en el “alto gobierno” aunque pueden tener vínculos con partidos
políticos no se han organizado para que sus exigencias se materialicen en leyes
y que la juventud, como la niñez tenga prioridad hasta en los “Diálogos”.
Todos los años desde septiembre en Colombia
el congreso debate el presupuesto del año siguiente, en diciembre aunque no lo
realiza el congreso se debate el salario mínimo, como también se realizó el año
pasado un debate y una reforma de lo tributario. Desde que se eligió el
presidente y el nuevo congreso han pasado más de seis meses hasta la fecha en
que no se ha terminado de debatir y aprobar el Plan Nacional de Desarrollo. El “paro
de los profesores” que ocurre a finales del mes de abril y a comienzos del mes
de mayo en el 2015, además de manifestar
las preocupaciones que tiene el sector público de la educación, algo que ya se
sabía, es un “paro” impertinente, pero demuestra la falta de representación
política y lo que exigen se refleje en políticas públicas de educación y de
salarios que puede gestionar el congreso y el legislativo si tuvieran una
verdadera representación política lo cual sus intereses y exigencias serían
tenidas en cuenta a tiempo y no causarían un “paro” así. Lo que llaman las
“vías de hecho” “parar” sus actividades, manifestarse, marchar por las calles
deteniendo las demás actividades que ocurren en una ciudad es una costumbre que
la “izquierda” no quiere cambiar porque no se siente representada y parece que
los que la representan hacen poco, al parecer, ni siquiera el movimiento estudiantil
universitario a logrado hacer una reforma desde el 2011, la última vez que se
manifestó y llamó la atención. Si en el país son más de 300.000 profesores ¿si
fueran maestros serían más sabios o qué necesitan un mayor sueldo para serlo?
Con un número así de quienes se dedican a “enseñar” por qué eso no se refleja
en elecciones y en congresistas elegidos por ellos que los representen y
cuántos serían los que estarían representando o dónde está el político o los
políticos de los “profesores” el que sí da “lecciones de política”. Las grandes
reformas requieren coaliciones de muchos partidos y movimientos que logran
representación política, por lo tanto la “izquierda” que no hace coaliciones
“ni Santos ni Uribe” hasta que no sea mayoría logrará sus reformas, si es que
logran organizarse bien y así ser mayoría. Si todos los maestros se definen así
de “izquierda” por qué no han empezado a enseñar y escribir con la mano “surda”
y también con la “derecha”.
Un país centralista como lo es Colombia, es
difícil pensar para un ciudadano cualquiera que no ve televisión, que poco cree
en editoriales, ni en sus noticieros, que el cambio del país sucederá con lo
que se firme lejos de la capital, es una ilusión que hasta ese congresista que
fue presidente aunque no quiera piensa que puede cambiar el país, lo que allá
se “dialoga” o lo que se le está entregando del país a la “guerrilla” porque,
por más que es un proceso allá en Cuba el congreso queda en la capital de
Colombia y aplicar los acuerdos es aquí no allá, aunque al parecer aun no es una realidad -será
seguir esperando hasta el acuerdo final y que se acuerde todo lo demás-. Entre
otras cosas según hay quienes afirman que “el 53% del total de la población
colombiana es menor de 25 años, que el número de personas del censo electoral
menores de 29 años es de 23 millones de personas y que aproximadamente son el
43.49% del total del censo electoral” que lograrían una reforma legislativa y
hasta constitucional si se movilizan. El movimiento político que dice “Sin
Juventud, no hay Postconflicto” – sin juventud no hay paseo a Cuba- con las
afirmas que tienen que son aproximadamente “105.000” ¿podría llegar a presentar
una iniciativa legislativa y hasta una
reforma constitucional? Que junto
con el movimiento estudiantil de las universidades y el de los profesores
lograrían que fueran primero reformas; educativas, de empleo y de salarios.
Como según no hay representación política de los jóvenes en el congreso, ni de
los estudiantes y profesores, la paz del país se podría lograr si son más las
firmas, si las valida la “Registraduría Nacional del Estado Civil” y se
presenta una iniciativa, como lo dice la Constitución Política de Colombia en
el artículo 155, al congreso que se puede con un 5% o más del censo electoral
que acondicione los “diálogos” para los que quieren “dialogar” y sea más
legitimo lo que ahí se acuerda, y que los menores edad y los jóvenes que fueron
parte de los grupos armados y se reinserten a la sociedad recibirán educación
pública sin el riesgo de que sus profesores y estudiantes vuelvan a hacer
“paro”.
Adenda
Y cuentan que en un
pueblo que parece ciudad, no por su gente y sus gobernantes, no todos, pero que
algunos son muy queridos, en el Departamento del Meta, existe un colegio que tiene
arquitectura de panóptico o por lo menos eso parece, dos edificio que forman
una “L” en el que desde cualquier lugar, en los 90
grados que forma la edificación, donde estuviera del patio principal un
profesor podía observar casi todo lo que ahí pasaba, y desde los pisos que lo
conforman ver todo el patio de recreo, arquitectura que tenía función de
controlar más no de educar en la excelencia, aunque la particularidad de algunos
Maestros hacían que el lugar no lo pareciera, en aquel sitio de “educación” un
Maestro en aritmética y del álgebra, la de Baldor, solía afirmar que con la
enseñanza diaria de ese libro había podio tener una familia, una
casa y una moto -que gran lección-. Él escribía
a los alumnos que poco tenían atención por las matemáticas su nombre y número
de teléfono en aquel libro con no sé cuantos ejercicios, junto a los
mamarrachos, el personaje de la portada y los demás dibujados con gafas… Además
al lado del escudo del equipo de fútbol favorito que los estudiantes distraídos
solían hacer en el papel. Para los que necesitaban de clases particulares y
adicionales, su nombre que comenzaba con la letra V, escribía en su lugar el
símbolo de la raíz cuadrada y debajo de una línea su teléfono…
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