jueves, 30 de abril de 2015

Sin Educación, no hay Posconflicto, ni Juventud.

Un movimiento político según dicen que surge cuando hay una causa por la cual un grupo de personas se organizan para lograr un propósito político. Muchos de los movimientos que han surgido como “Dignidad Agropecuaria” y ahora no, sí de hace tiempos, como los profesores que hacen parte de FECODE (Federación Colombiana de Educadores), el de los estudiantes universitarios y se podría mencionar también el movimiento que quiere que los jóvenes sean parte de los “diálogos” que se hacen con la “guerrilla más vieja del mundo” en Cuba, son movimientos políticos que se han organizado sin tener representación política. Parece que el motivo, lo que quieren, es porque lo que exigen no tiene representación en el Congreso o en el “alto gobierno” aunque pueden tener vínculos con partidos políticos no se han organizado para que sus exigencias se materialicen en leyes y que la juventud, como la niñez tenga prioridad hasta en los “Diálogos”.

Todos los años desde septiembre en Colombia el congreso debate el presupuesto del año siguiente, en diciembre aunque no lo realiza el congreso se debate el salario mínimo, como también se realizó el año pasado un debate y una reforma de lo tributario. Desde que se eligió el presidente y el nuevo congreso han pasado más de seis meses hasta la fecha en que no se ha terminado de debatir y aprobar el Plan Nacional de Desarrollo. El “paro de los profesores” que ocurre a finales del mes de abril y a comienzos del mes de mayo en el 2015, además de manifestar las preocupaciones que tiene el sector público de la educación, algo que ya se sabía, es un “paro” impertinente, pero demuestra la falta de representación política y lo que exigen se refleje en políticas públicas de educación y de salarios que puede gestionar el congreso y el legislativo si tuvieran una verdadera representación política lo cual sus intereses y exigencias serían tenidas en cuenta a tiempo y no causarían un “paro” así. Lo que llaman las “vías de hecho” “parar” sus actividades, manifestarse, marchar por las calles deteniendo las demás actividades que ocurren en una ciudad es una costumbre que la “izquierda” no quiere cambiar porque no se siente representada y parece que los que la representan hacen poco, al parecer, ni siquiera el movimiento estudiantil universitario a logrado hacer una reforma desde el 2011, la última vez que se manifestó y llamó la atención. Si en el país son más de 300.000 profesores ¿si fueran maestros serían más sabios o qué necesitan un mayor sueldo para serlo? Con un número así de quienes se dedican a “enseñar” por qué eso no se refleja en elecciones y en congresistas elegidos por ellos que los representen y cuántos serían los que estarían representando o dónde está el político o los políticos de los “profesores” el que sí da “lecciones de política”. Las grandes reformas requieren coaliciones de muchos partidos y movimientos que logran representación política, por lo tanto la “izquierda” que no hace coaliciones “ni Santos ni Uribe” hasta que no sea mayoría logrará sus reformas, si es que logran organizarse bien y así ser mayoría. Si todos los maestros se definen así de “izquierda” por qué no han empezado a enseñar y escribir con la mano “surda” y también con la “derecha”.

Un país centralista como lo es Colombia, es difícil pensar para un ciudadano cualquiera que no ve televisión, que poco cree en editoriales, ni en sus noticieros, que el cambio del país sucederá con lo que se firme lejos de la capital, es una ilusión que hasta ese congresista que fue presidente aunque no quiera piensa que puede cambiar el país, lo que allá se “dialoga” o lo que se le está entregando del país a la “guerrilla” porque, por más que es un proceso allá en Cuba el congreso queda en la capital de Colombia y aplicar los acuerdos es aquí no allá,  aunque al parecer aun no es una realidad -será seguir esperando hasta el acuerdo final y que se acuerde todo lo demás-. Entre otras cosas según hay quienes afirman que “el 53% del total de la población colombiana es menor de 25 años, que el número de personas del censo electoral menores de 29 años es de 23 millones de personas y que aproximadamente son el 43.49% del total del censo electoral” que lograrían una reforma legislativa y hasta constitucional si se movilizan. El movimiento político que dice “Sin Juventud, no hay Postconflicto” – sin juventud no hay paseo a Cuba- con las afirmas que tienen que son aproximadamente “105.000” ¿podría llegar a presentar una iniciativa  legislativa y hasta una reforma constitucional? Que junto con el movimiento estudiantil de las universidades y el de los profesores lograrían que fueran primero reformas; educativas, de empleo y de salarios. Como según no hay representación política de los jóvenes en el congreso, ni de los estudiantes y profesores, la paz del país se podría lograr si son más las firmas, si las valida la “Registraduría Nacional del Estado Civil” y se presenta una iniciativa, como lo dice la Constitución Política de Colombia en el artículo 155, al congreso que se puede con un 5% o más del censo electoral que acondicione los “diálogos” para los que quieren “dialogar” y sea más legitimo lo que ahí se acuerda, y que los menores edad y los jóvenes que fueron parte de los grupos armados y se reinserten a la sociedad recibirán educación pública sin el riesgo de que sus profesores y estudiantes vuelvan a hacer “paro”.   

Adenda

Y cuentan que en un pueblo que parece ciudad, no por su gente y sus gobernantes, no todos, pero que algunos son muy queridos, en el Departamento del Meta, existe un colegio que tiene arquitectura de panóptico o por lo menos eso parece, dos edificio que forman una  “L”  en el que desde cualquier lugar, en los 90 grados que forma la edificación, donde estuviera del patio principal un profesor podía observar casi todo lo que ahí pasaba, y desde los pisos que lo conforman ver todo el patio de recreo, arquitectura que tenía función de controlar más no de educar en la excelencia, aunque la particularidad de algunos Maestros hacían que el lugar no lo pareciera, en aquel sitio de “educación” un Maestro en aritmética y del álgebra, la de Baldor, solía afirmar que con la enseñanza diaria  de  ese libro había podio tener una familia, una casa y una moto  -que gran lección-. Él escribía a los alumnos que poco tenían atención por las matemáticas su nombre y número de teléfono en aquel libro con no sé cuantos ejercicios, junto a los mamarrachos, el personaje de la portada y los demás dibujados con gafas… Además al lado del escudo del equipo de fútbol favorito que los estudiantes distraídos solían hacer en el papel. Para los que necesitaban de clases particulares y adicionales, su nombre que comenzaba con la letra V, escribía en su lugar el símbolo de la raíz cuadrada y debajo de una línea su teléfono…  

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