El ejercicio de cualquier tipo de periodismo, incluido el de sátira y irreverencia, exige responsabilidad, en una realidad que presenta a veces noticias que, por lo particulares que son los eventos que se comunican hacen que parezcan insólitos, la prudencia en lo que se emite y en lo que es receptado es necesaria con la pretensión que se tenga control de la información que se hace pública. Cuando en una sociedad global permanecen fenómenos de violencia como en el caso de países que tienen un conflicto armado interno prolongado y otros que viven con una constante amenaza terrorista interior y exterior, entre otros problemas muchos “políticos corruptos”. El ejercicio del periodismo hace necesario que lo que se hace público sea respondido con el mismo lenguaje, a veces se piensa que lo que se comunica y causa un efecto, como quien reclama por la información emitida, tendrá una respuesta con un mismo lenguaje, pero no siempre es así, la violencia como un acto que no es en palabras, más aún cuando causa la muerte, demuestra que muchas veces no se tiene control de lo que se comunica, lo cual hace que sea más exigente el ejercicio del periodismo más cuando el lenguaje del humor no hace reír a todo el mundo y lo que se comunica no informa, pero si hace una comunicación que parodia la realidad.
La libertad de expresión no se puede entender como un extremo “sin límites” pues los tiene y es cuando quiénes comunican los censuran, los despiden sin justificación alguna o en el peor de los casos los matan. La independencia periodística puede existir, pero no depende únicamente de legislaciones que la permitan, que es sin duda algo que saben bien los que financian los medios de comunicación y muchos políticos que entienden que la manipulación no corresponde con el ejercicio de informar, analizar y opinar en la esfera pública por personas profesionales en el periodismo o que después se hacen pasar por políticos con una pésima gestión.
Los periodistas saben que con comunicar no siempre se cambian las consecuencias de los acontecimientos. Los fenómenos de corrupción, la violencia que causan principalmente las ideologías, creencias religiosas mal interpretadas, el fundamentalismo hacen hechos que dejan de ser singulares, pero que se siguen repitiendo, no es la primera vez que se produce una conmoción por la muerte de unos periodistas, pero es poco lo que se puede hacer para cambiar una realidad así, más cuando el interés principal de un periodista es comunicar únicamente o su principal tarea, sin que se prive de hacer humor, opinar y hacer análisis lo cual hace que tenga una cualidad adicional a su profesión.
El atentado contra el semanario de sátira Charlie Hebdo ocurrido el 7 de Enero del 2015 en Francia, la muerte de ocho periodistas, hace que se reflexione sobre la prudencia y la responsabilidad en el momento de comunicar, sin que se cuestione la libertad de expresión y de pensamiento en sociedades liberales y democráticas.
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