Así como existe el día del abogado,
del contador, del estadista… Aun no se celebra el día oficial del politólogo e
internacionalista en Colombia. La necesidad de que la ‘profesión’ esté
reglamentada exigiría una ética propia que valoraría mucho más la vocación
desde la academia, la investigación, el ejercicio político y comunicativo… Es
una discusión de hace mucho que las relaciones internacionales son una
disciplina académica de la Ciencia Política, hay quienes dicen que no se habla
únicamente de ciencia y que son muchas: ciencias políticas y relaciones
internacionales. Sin alguna referencia precisa al “Estatuto de la Ciencia
Política” o si fue primero “el huevo que la gallina” discusiones clásicas entre
los que sí son politólogos con título o no, porque hay títulos sin politólogos.
Habermas mencionaba, interpretando y añadiendo a lo que está en uno de sus libros
académicos que, la ciencia política tiene tres momentos históricos con los
postulados de Aristóteles, Maquiavelo y Max Weber, el comienzo de la filosofía
política, la teoría con la existencia del Estado moderno, y después de Weber en
la década de los 50’s del siglo XX el “conductismo”, muy diferente a lo que se
estudia en psicología, con la explicación de métodos empíricos analíticos que permiten
entender desde un enfoque por qué ocurren fenómenos en los que electores o
individuos en una democracia decidían por quién votar. Giovanni Sartori
explicaba que los métodos de las ciencias sociales, que se diferencian de las
ciencias exactas pero que también hacen uso son: la historiografía, la
experimentación, la estadística y la política comparada.
El ejercicio periodístico pienso que no debe entenderse desde el poder, peor aún como un instrumento de poder los medios de comunicación “el cuarto poder” que denominan. Que existan seudo - periodistas o columnistas; comentaristas que hablan ‘bien’ de la subversión, o que promueven la ‘rebeldía’ entre líneas, “como cambiar el mundo...”, “ni un paso atrás”... Son coexistente con quienes hacen seudo - periodismo para detentar lo público, las instituciones hasta la misma forma de hacer política – a ver quién es más importante aquí –. Es conocido que muchos que se dedicaron hacer política en Colombia, también dicen que son periodistas, hasta tuvieron un medio y todo que según era de algún miembro de un partido político. – Es muy ingenuo pensar que únicamente lo que ellos comentan, narran o informan ¿es la verdad? en un país tan polarizado como ellos mismo dicen –. Se supondría que aquel fenómeno es el resultado de la comunicación que afecta directamente los comportamientos y las elecciones políticas.
La comunicación política con la que se analizan
los discursos entre otras estrategias de campaña y los comunicados de las entidades públicas, instituciones, es
muy distinto que el ejercicio del periodismo porque la comunicación política es
transmitir lo que el político expresa con sus ideas, discute y debate así como
propone. Las entidades públicas muestran al público, lo que hacen; los
resultados e involucran a los usuarios en los servicios o funciones que tienen.
La propaganda política es una comunicación absoluta, ideal, suprema, “fascinante”,
que muestra el deseo, que genera grandes expectativas de futuro y que muchos la
utilizan para dividir, crear un enemigo imaginado y en el peor de los sentidos
infunde odio y miedo de un contrario. Por otro lado está la sátira que se burla
de lo que hacen los políticos criticando al máximo la personalidad y el estilo.
El periodismo es un ejercicio que
hace parte de la comunicación pero es más informar desde un punto unidireccional,
en tiempos de la sociedad de masas, es
decir emite un mensaje que recepta un público, pero únicamente hasta la
existencia de las redes sociales en internet, después que superamos y
reconocemos que no somos una masa y que ya no existen los “medios masivos de
comunicación”, con internet comienza a haber una interacción en tiempo real
entre audiencias o espectadores con los periodistas que emiten la noticia en
redes sociales en donde se puede contactar al mismo director. El periodismo
entendido como un ejercicio de poder, sería como otros han dicho, es afectar a
conveniencia “los hechos para así cambiar los resultados” a su favor. Un
periodismo de opinión es algo aparte y es la valoración inmediata de las
noticias principalmente adjetivándolas que se muestran desde una postura o
perspectiva propia de quien la redacta o la presenta, y que puede hasta
informarse y opinarse con algún interés, prejuicio, sesgo informativo,
parcialmente, en este caso la opinión es otra más sin que demuestre quien opina
una exigencia propia en comunicar con imparcialidad, independencia,
objetividad, veracidad, equilibrio, responsabilidad… Principios como muchos
saben son propios de la vocación periodística aparte de opinar. – Es decadente
que alguien se le ocurra decir y hacer videos que cree son periodísticos y de
opinión con titulares de prensa, sin mayores fuentes primarias, reportaría… Con
un tono altanero, envalentonado, amarillista y bastante vulgar, simple, sin
mayor análisis y diciendo “pullas” a modo, únicamente los prejuicios que cualquiera puede contener –. La diferencia
entre el periodismo de análisis y opinión es que explica y concluye, pero no
valora o hace juicios de valor, ad
hominem.
En el mundo, el aumento
vertiginoso de noticias en internet, el obsoleto modelo del periódico diario
que ha dejado de ser rentable como antes, la radio, la televisión por eso serán
obsoletos, las revistas impresas, suelen decir que el problema ahora es la “posverdad”,
cualquiera hace una página web y en facebook, edita un blog, toma fotos o filma
videos y puede tener, hasta proyectar una empresa de comunicación tan competitiva
y rentable como un periódico impreso – esperaremos hasta que por fin se cree –. La “posverdad” no es producto de la ingenuidad de
quienes piensan que la opinión es lo único verdadero tanto como las noticias
que informan, y por qué informan, la narración de los hechos a veces en un país
tan polarizado como dicen ellos resulta porque muchos “periodistas” políticos
detentan la política y lo público, contrariamente está el “periodismo” de
subversión, y como se darán cuenta ya se sabe a quienes me refiero.
***
Las noticias trágicas y aterradoras como un
atentado terrorista, no pueden ser normales y la atención a lo ocurrido, es
decir cómo hacer para que no se repitan, además se haga justicia con las víctimas.
La repetición de dichos actos todos los años, es característico de un “repertorio
conductual” malvado y cobarde en un país que dicen está dividido. La investigación
que hace la justicia muestra lo que pasó y quienes son los responsables, las
penas que se impondrán. La Justicia Especial Transicional o la Justicia
Espacial Para la Paz que se mencionan en los medios, es aparte de los códigos
del derecho y la jurisprudencia que también suponen hacer justicia con verdad y
reparación, según dicho tribunal especial es porque la establecida falló o no
aplica por unos acuerdos “políticos y simbólicos” hasta el momento, acudir a los tribunales internacionales
como otra instancia sería prueba de que el derecho interno no es válido y
tampoco habría garantía alguna, entonces se apela a los tribunales internacionales.
Los protocolos de Ginebra, el Estatuto
de Roma… La invocación por parte de ONG’s, movimientos, seudoperiodistas, seudo
– politólogos a pesar que tienen título, entre otros y subversivos, en
consecuencia los protocolos de Ginebra reconocerían actores o partes del
conflicto armado como beligerantes, con un discurso que justifican una causa y
que el activismo que hacen no sería propiamente Crímenes de Lesa Humanidad, Crímenes
de Guerra… Abogarían y se defenderían afirmando que los ataques a las autoridades,
hasta civiles ¿serían validos? En una lógica propia de un conflicto armado
interno o guerra civil, según cómo se interpreten los hechos. Lo anterior hace
notar una falla del Estado de Derecho, la constitución, las leyes y los
tribunales del derecho penal y la jurisprudencia interna establecidos. Colombia
después de la Constitución de 1991 amplió los derechos fundamentales… Y se
erigió como un Estado soberano en donde la vulneración de las garantías jurídicas
se pueden demandar, no se puede hablar de una transición porque ya se instauró un Estado Social de Derecho que como muchos saben permite la participación
política entre otros derechos, pero sin armas y sin un pasado judicial deshonroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario